TESTIMONIO

UNA LIBRERÍA EN BERLÍN

FRANÇOISE FRENKEL

(Seix Barral - Buenos Aires) 

No puedo negar que mi primer acercamiento a este libro estuvo influenciado por mi condición de librero, hecho que despertó inmediatamente mí curiosidad.

Una librería francesa en Berlín en los años 20 en vísperas de la hecatombe que significó el nazismo, prometía por sí mismo una historia digna de conocerse.

El libro, en ese sentido, satisfizo mi pretendido fisgoneo en sus primeras 60 páginas. Lugares comunes a librerías de cualquier lugar del mundo o de cualquier época como las confesiones (reales o no) de los lectores que dicen que si no fueran lo que son, serían libreros, también se daban en “La Maison du livre” de Berlín. Incluso la autora consigue recrear en esas páginas los microclimas tan particulares que solo se respiran en algunas librerías. “Yo amaba mi librería como una mujer ama, con verdadero amor” justificó alguna vez la librera la razón por la cual soportó el irrespirable ambiente de Berlín de aquella época.

A continuación lo que relata Françoise Frenkel son su odisea, primero sobreviviendo en el contexto hostil que el nazismo imponía a su actividad y además por su condición de judía. Transcurren entonces una cantidad de situaciones que van marcando primero la imposibilidad de seguir con la actividad y luego se detalla su derrotero por la Francia ocupada en donde a cada instante sus posibilidades de terminar en un campo de concentración se hacían más cercanas. Termina el relato de este libro, publicado por vez primera en 1945, con su cruce clandestino a Suiza, donde salva su vida. Es así como hoy podemos conocer este aporte recientemente reeditado en español.

“Es deber de los supervivientes rendir testimonio con el fin de que los muertos no sean olvidados ni los oscuros sacrificios sean desconocidos”, escribe la autora en su prólogo y realmente su propósito parece cumplirse.

El premio Nobel Patrick Mondiano enriquece esta versión de la obra con un oportuno prólogo que nos pone en situación.

Es pertinente mencionar y lamento tener que hacerlo, que esta edición adolece de algunos cuidados que por el espíritu que la misma persigue hubiese sido justo tener en cuenta.

Por ejemplo en la contratapa se consigna que Françoise Frenkel huía de la “persecución judía” cuando debería haber dicho de la persecución hacia los judíos y además en numerosas partes del texto se habla de raza judía. Tal vez un error en la traducción de Adolfo García Ortega, ya que quienes hablan de razas entre los seres humanos son justamente racistas y este libro constituye un alegato contra ese veneno que tanto daño hizo y aun hoy hace a la humanidad.

© LA GACETA

Mario Kostzer